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El encargo de este proyecto consistía en amueblar y decorar  una casita en la playa de Denia destinada al alquiler vacacional.

El primer paso fue conocer el lugar, a sus propietarios y aquello que pretendían conseguir mediante dicha intervención. La vivienda se encontraba en proceso de reforma y el objetivo de sus propietarios era renovar y mejorar la vivienda haciéndola más atractiva y acogedora. Creando el espacio ideal donde sus huéspedes pudiesen disfrutar de sus vacaciones.

Dada la situación de la casita, a pocos metros de la playa, y una vez conocidos los gustos de sus propietarios lo más apropiado y obvio era optar por el estilo mediterráneo pero introduciendo algunos  toques de estilo exótico.

El estilo mediterráneo se caracteriza por su luminosidad, de ahí que el color estrella sea el blanco o variantes del mismo. El cuál potencia la luz y frescura. Los toques de color vienen aportados por gamas de azules, turquesas o verdes olivas. La materialidad es un elemento importante ya que son materiales autóctonos de los países mediterráneos como la piedra, madera y materiales cerámicos. A nivel decorativo predominan el mimbre, el yute y similares.

El estilo exótico, en cambio, como bien indica su nombre es un estilo de origen oriental, especialmente de la India. Es un estilo donde predominan las formas geométricas y materiales como la madera tallada, fibras naturales y agradables al tacto, bordados. Y aunque sí que es cierto que combinar colores intensos es muy común. Para no desentonar ni eclipsar el estilo mediterráneo en la casita hemos optado por seleccionar tanto tejidos como elementos decorativos que respetasen cromáticamente el estilo mediterráneo.

A la hora de seleccionar el mobiliario y con el fin de incrementar el presupuesto se optó por reutilizar algunos de los antiguos muebles de la casita. Como aparadores, mesas y sillas.

A la zona de comedor se incorporó una alfombra redonda de yute, una mesa de centro en madera y unos pufs. Así como algunos elementos decorativos y cortinas. Para los dormitorios se sustituyeron los tradicionales cabezales por combinaciones de "mandalas" o murales en madera tallada, aportando un toque exótico. Dos de las habitaciones no disponían de armarios y eran estancias demasiado pequeñas como para introducir un armario estándar cerrado; esto se solucionó mediante la utilización de armarios abiertos. Los cuales solventaban la función de almacenamiento pero sin empequeñecer el espacio al ser una estructura más ligera y abierta. Las lámparas, pomos, tejidos, cortinas, espejos, cestas y complementos siguieron todos las pautas de color y materialidad propias de ambos estilos.

El resultado fue una casita acogedora, práctica, luminosa, y de una gran limpieza visual donde los huéspedes puedan disfrutar de unas felices y cómodas vacaciones.